En la afueras del Hotel Crown Plaza, centro de operaciones del comando de la Coalición por el Cambio, Sebastián Piñera dio su primer discurso como presidente electo.
Lo primero que dijo fue agradecer a todos los chilenos que votaron por él y que ""no tenemos un minuto que perder", con el objetivo de llevar a Chile al desarrollo, especialmente de los más pobres.
Con su victoria, el nuevo presidente de Chile destacó que "la democracia, que en forma tan ejemplar reconquistamos a fines de los 80, ha dado un gran y nuevo paso de fortaleza y madurez, y después de veinte años de gobierno de la Concertación, ha optado por la alternancia y nos ha entregado la maravillosa responsabilidad y desafío de conducir los destinos de la patria".
Para Piñera, su gobierno será "un estado fuerte y eficiente, con mucho músculo y poca grasa, que ayude a los más necesitados y simultáneamente promueva la innovación y el emprendimiento de los ciudadanos", destacando que una de sus principales tareas será la creación de empleos, ganarle la batalla a la delincuencia y al narcotráfico y mejorar "la calidad de la salud de nuestras familias y la educación de nuestros hijos".
También anunció que su mandato será de unidad nacional, que "construirá puentes de encuentro y derribará los muros de división", que con él trabajarán los mejores y los más honestos y que ampliará la protección social llevada a cabo por la presidenta Bachelet. También alabó la enorme tarea hecha por la Concertación en sus 20 años de liderar al país.
Agradeció a su esposa, familia, padres fallecidos y a Dios, al que le pidió "la sabiduría, la nobleza, la fuerza y la prudencia para ser un buen Presidente".
Finalizó con un sonoro "Viva Chile".